¿Tu hijo no quiere separarse de ti? Podría tratarse de Ansiedad por separación

Aunque es normal que los niños pequeños experimenten cierta angustia al separarse de sus cuidadores, cuando este miedo es excesivo, dura más de lo esperado o afecta su vida diaria, puede requerir valoración por un especialista.

¿Qué es la ansiedad por separación?

La Ansiedad por separación es un trastorno de ansiedad infantil en el que el niño experimenta un temor desproporcionado ante la posibilidad de separarse de sus padres, especialmente de la figura de mayor apego.


Este miedo va más allá de una reacción normal del desarrollo y puede interferir con la asistencia a la escuela, las actividades sociales, el descanso y la convivencia familiar.


Los trastornos de ansiedad son algunas de las alteraciones de salud mental más frecuentes en la infancia y la adolescencia. Además de la Ansiedad por separación, también existen otros trastornos como la ansiedad generalizada, las fobias específicas, la Fobia Social, el trastorno de pánico y el trastorno de Estrés Postraumático.

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad por separación?

El síntoma principal es un miedo intenso a separarse de los padres o cuidadores. Sin embargo, este trastorno puede manifestarse de diferentes maneras.


Entre las señales más frecuentes se encuentran:

  • Negarse a ir a la escuela o a permanecer lejos de los padres.
  • Miedo constante a que les ocurra algo malo a sus familiares.
  • Preocupación porque nadie vaya a recogerlos después de la escuela.
  • Necesidad de dormir con los padres o dificultad para dormir solos.
  • Llanto intenso al momento de la separación.
  • Pesadillas relacionadas con la separación.
  • Rechazo a participar en actividades sin la presencia de sus cuidadores.

También pueden presentarse síntomas físicos, como:

  • Dolor de estómago.
  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas.
  • Mareo.
  • Temblor.
  • Palpitaciones.


Estos síntomas suelen aparecer antes o durante la separación y desaparecen cuando el niño vuelve a sentirse seguro.

¿Cuándo deja de ser una etapa normal?

Es normal que los niños pequeños experimenten ansiedad al separarse de sus padres, especialmente entre los 8 meses y los 3 años de edad.


Sin embargo, cuando el miedo persiste durante varias semanas, es muy intenso, aparece en edades en las que ya debería haberse superado o limita la vida cotidiana del niño, es recomendable buscar una evaluación profesional.


La diferencia entre una reacción normal y un trastorno está en la intensidad, la duración y el impacto que tiene sobre el bienestar del menor.

¿Qué factores pueden favorecer la ansiedad por separación?

No existe una única causa, pero diferentes factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar este trastorno.


Entre ellos destacan:

  • Antecedentes familiares de ansiedad.
  • Cambios importantes, como mudanzas o cambio de escuela.
  • Separaciones prolongadas de los padres.
  • Experiencias traumáticas.
  • Pérdida de un ser querido.
  • Estilos de crianza con sobreprotección o elevados niveles de ansiedad.


Cada niño responde de forma distinta a estas situaciones según su personalidad y desarrollo emocional.

¿Qué consecuencias puede tener si no se trata?

En muchos casos, los síntomas mejoran con el tiempo y con el apoyo adecuado. Sin embargo, cuando la Ansiedad por separación se mantiene durante meses o años, puede afectar diferentes áreas de la vida del niño.


Las posibles consecuencias incluyen:

  • Bajo rendimiento escolar.
  • Aislamiento social.
  • Dificultad para desarrollar autonomía.
  • Baja autoestima.
  • Problemas para relacionarse con otros niños.
  • Mayor riesgo de presentar ansiedad o depresión durante la adolescencia y la vida adulta.

Por ello, la detección temprana es fundamental.

¿Cómo se trata la ansiedad por separación?

El tratamiento depende de la edad del niño y de la intensidad de los síntomas.


Generalmente incluye:

  • Psicoeducación para los padres y el niño.
  • Psicoterapia, especialmente terapia cognitivo-conductual.
  • Estrategias para favorecer la autonomía de manera progresiva.
  • Técnicas de regulación emocional.
  • Trabajo conjunto con la escuela cuando sea necesario.


En algunos casos específicos, cuando los síntomas son graves o persisten, el especialista puede valorar la necesidad de tratamiento farmacológico como complemento de la terapia psicológica.

¿Cuándo acudir con un especialista?

Se recomienda consultar con un profesional de la salud mental si el miedo a separarse de los padres dura más de cuatro semanas, impide que el niño asista a la escuela, afecta su desarrollo social o provoca un malestar importante tanto para él como para su familia.


Un diagnóstico oportuno permite iniciar estrategias que favorezcan el desarrollo emocional, fortalezcan la autonomía y ayuden al niño a recuperar la seguridad necesaria para desenvolverse en su vida cotidiana.