

Estudios aseguran que cerca de una quinta parte de la población a nivel mundial presentan síntomas de trastorno de ansiedad. Lo que dificulta su calidad de vida tanto de manera personal, como familiar y laboral.
La ansiedad puede definirse como un trastorno del estado de ánimo. Se caracteriza por una aparición repentina de síntomas tales como el miedo, preocupación, incertidumbre o malestar intenso. Esta situación podría intensificarse en cuestión de minutos y llegar a convertirse en un ataque de pánico.
Las alteraciones emocionales generalmente se encuentran acompañadas de síntomas físicos como taquicardia, temblores, vértigos, dolores musculares, mareos, sudoraciones, cefalea o diarrea. Para realizar un diagnóstico de este trastorno es necesario que el paciente padezca estos episodios diariamente durante varias semanas consecutivas.
La ansiedad es una respuesta natural ante alguna amenaza o riesgo, sin embargo, una persona con trastorno de ansiedad tiene preocupaciones y miedos excesivos sobre situaciones cotidianas que comúnmente no activarían este sentido de autopreservación.
Especialistas aseguran que cerca de una quinta parte de la población a nivel mundial presentan síntomas de trastorno de ansiedad. Lo que dificulta su calidad de vida tanto de manera personal, como familiar y laboral.
Se tienen identificados varios tipos de trastornos. Se encuentra la agorafobia, en donde los pacientes evitan lugares o temen situaciones que les provocan pánico, un sentido de indefensión o vergüenza.
En el trastorno de ansiedad generalizada los pacientes experimentan una ansiedad y preocupación excesivas frente a actividades o eventos que no lo ameritan. Este tipo aparece junto con otros trastornos de ansiedad o en ocasiones con la depresión.
La fobia social o trastorno de ansiedad social se caracteriza por la aversión a situaciones sociales. Los pacientes aseguran sentirse inseguros y preocupados por posiblemente ser juzgados o percibidos negativamente por los demás.
Existe también el mutismo selectivo, que es la incapacidad constante para hablar en determinadas situaciones, como en la escuela, en el hogar o con miembros de la familia. Este padecimiento suele presentarse mayormente en niños.
Hay fobias específicas, el trastorno de ansiedad inducido por sustancias, trastorno de ansiedad específico y no específico, trastorno de ansiedad por separación, entre otros. Es posible padecer más de un trastorno.
Entre los tratamientos para el manejo de este padecimiento están las terapias psicológicas, que a comparación de la medicación sus beneficios se prolongan aún después de concluir y no producen efectos secundarios.
Hay terapias orientadas a identificar las cogniciones distorsionadas, provenientes de los supuestos o creencias de los pacientes (terapia cognitiva). Se busca que el paciente domine la situación que le provoca ansiedad y detenga los pensamientos negativos.
Por otra parte, en los casos de trastornos de pánico, es recomendable la terapia farmacológica de agresividad reducida, bajo suscripción psiquiátrica.