Fibrilación auricular

Especialidad de Cirugía cardiovascular

La FA es la arritmia más frecuente en la práctica clínica diaria con una enorme incidencia sanitaria en términos de coste social hasta el punto de ser considerada como una epidemia sanitaria, representando un volumen muy alto de ingresos hospitalarios y aumentando hasta cinco veces el riesgo potencial de padecer un ictus en las personas que la sufren, requiriendo por tanto en un porcentaje muy alto de casos anticoagulación oral. La FA consiste en un aleteo rápido de las aurículas, generándose un elevado número de impulsos eléctricos que pasan a los ventrículos de forma irregular, produciendo la percepción de un pulso arrítmico y rápido. Como consecuencia de esta arritmia, se producen además del pulso rápido e irregular otros dos tipos de fenómenos de enorme transcendencia en el individuo y potencialmente en la sociedad y en su entorno. Por un lado la pérdida de la contracción auricular normal y sincrónica con los ventrículos supone una disminución significativa de la eficacia mecánica del corazón como bomba, contribuyendo a un mayor grado de fatigabilidad y cansancio y por otro lado, este aleteo auricular permite el remanso de la sangre en su interior, facilitando la coagulación sanguínea y por tanto la formación de trombos en su interior que si se desplazan al torrente circulatorio, pueden producir un ictus. Sin embargo, aunque la aurícula es la que sufre el problema, el origen inicial del desencadenamiento de este trastorno del ritmo cardiaco se origina predominantemente en las venas pulmonares. Los pacientes que presentan este trastorno del ritmo cardiaco generalmente nacen con fibras musculares que conectan de forma anormal las venas pulmonares a la aurícula izquierda y que son potencialmente activables en respuesta a una serie de estímulos puntuales o condiciones clínicas concretas, moduladas muy importantemente por la influencia del sistema nervioso autónomo, que es el sistema nervioso visceral, el de las emociones, (el que nosotros no podemos controlar), jugando este, un papel modulador frecuentemente en la actividad eléctrica anormal de las venas pulmonares que pueden en un momento puntual activarse eléctricamente de forma anómala y generar entre 300 y 600 impulsos eléctricos por minuto que “bombardean”, literalmente la aurícula izquierda, haciendo que esta pierda el ritmo cardiaco normal e iniciando este aleteo.

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