Várices sin cirugía: láser, radiofrecuencia y crioablación. Cómo se tratan hoy
Durante años, tratar las várices era sinónimo de quirófano, internación y semanas de recuperación. Hoy la realidad es otra: la mayoría de los pacientes con várices puede tratarse con técnicas mínimamente invasivas, de forma ambulatoria, sin cortes grandes y volviendo a su actividad habitual en poco tiempo. En esta nota explicamos qué son las várices, cuándo conviene consultar y cuáles son las opciones de tratamiento actuales.
¿Qué son las várices y por qué aparecen?
Las várices son venas dilatadas y tortuosas, generalmente en las piernas. Se producen cuando las válvulas que tienen las venas dejan de funcionar correctamente: la sangre, en lugar de subir hacia el corazón, se acumula en las piernas. Esta condición se llama insuficiencia venosa crónica.
Entre los factores que favorecen su aparición se encuentran la herencia familiar, el embarazo, el sobrepeso, pasar muchas horas de pie o sentado, el sedentarismo y la edad. Son más frecuentes en mujeres, aunque también afectan a muchos hombres.
Síntomas: más que un problema estético
Muchas personas consultan por la estética de sus piernas, pero las várices suelen dar síntomas que conviene no ignorar:
• Piernas cansadas o pesadas, sobre todo al final del día
• Hinchazón de tobillos y pantorrillas
• Calambres nocturnos
• Picazón o ardor sobre las venas
• Arañitas vasculares (telangiectasias) y venitas visibles
• Manchas oscuras en la piel de los tobillos
• En etapas avanzadas, úlceras o heridas que cuestan cicatrizar
Sin tratamiento, la insuficiencia venosa suele progresar. Consultar a tiempo permite tratamientos más simples y mejores resultados.
El primer paso: el eco Doppler venoso
Antes de indicar cualquier tratamiento es fundamental conocer el origen del problema. El eco Doppler venoso es un estudio no invasivo e indoloro que permite ver cómo circula la sangre y detectar qué venas y qué válvulas están fallando. Con esa información se diseña un tratamiento personalizado que ataca la causa y no solo lo que se ve en la superficie. Tratar solo las venitas visibles sin resolver la vena que las alimenta es una de las razones más frecuentes por las que las várices "vuelven".
Tratamientos de várices sin cirugía convencional
Láser endovenoso
Se introduce una fibra láser muy fina dentro de la vena enferma a través de una pequeña punción, guiada por ecografía. La energía del láser cierra la vena desde adentro y la sangre pasa a circular por las venas sanas. Se realiza con anestesia local, de forma ambulatoria y sin internación.
Radiofrecuencia endovenosa
Funciona con un principio similar al láser, pero utiliza calor generado por radiofrecuencia para sellar la vena. También es ambulatoria, con anestesia local y rápida vuelta a la actividad. La elección entre láser y radiofrecuencia depende de las características de cada paciente y de cada vena.
Escleroterapia con espuma
Consiste en inyectar dentro de la vena una sustancia en forma de espuma que la irrita y hace que se cierre. Es especialmente útil para venas de mediano calibre, venas reticulares y várices que quedan luego de otros tratamientos. Se realiza en el consultorio y no requiere reposo.
Crioablación y láser transdérmico: estética venosa
Para las arañitas vasculares y venitas finas, las técnicas de estética venosa permiten excelentes resultados. El láser transdérmico actúa a través de la piel, sin agujas, sobre los pequeños vasos. La crioablación combina el láser con frío intenso para proteger la piel, disminuir las molestias y potenciar el efecto, y puede asociarse a escleroterapia. Son procedimientos ambulatorios que permiten retomar la actividad en el día.
Ventajas de los tratamientos mínimamente invasivos
• Sin internación: se realizan de forma ambulatoria
• Anestesia local
• Sin cicatrices visibles
• Menos dolor y hematomas que la cirugía convencional
• Rápida vuelta al trabajo y a las actividades habituales
• Tratamiento personalizado según el eco Doppler de cada paciente
¿Cuándo consultar con un flebólogo?
Es recomendable consultar si tiene várices visibles, piernas cansadas o hinchadas, arañitas vasculares que le molestan, antecedentes familiares de várices, o si ya se trató y las várices volvieron. También ante cualquier cambio de color en la piel de los tobillos o una herida que no cicatriza, que requieren evaluación sin demora.
Cada caso es distinto. La indicación del tratamiento adecuado se define en la consulta, luego de la evaluación clínica y del eco Doppler.
Preguntas frecuentes sobre el tratamiento de várices
¿Duele el tratamiento con láser o radiofrecuencia?
Se realiza con anestesia local, por lo que durante el procedimiento las molestias son mínimas. Después puede haber una sensación de tirantez o leve dolor en la zona tratada durante algunos días, que se maneja con analgésicos comunes.
¿Cuánto reposo lleva?
No requiere internación. En la mayoría de los casos el paciente camina al salir del procedimiento y retoma sus actividades habituales en poco tiempo. Las indicaciones de cuidado y el uso de medias de compresión se definen en cada caso.
¿Qué diferencia hay entre láser endovenoso y radiofrecuencia?
Ambos cierran la vena enferma desde adentro con calor, a través de una punción mínima. La elección depende del tamaño y el recorrido de la vena y de las características de cada paciente, y se define luego del eco Doppler.
¿Las várices pueden volver?
Una vena tratada correctamente no vuelve a abrirse, pero la tendencia a formar várices puede persistir y aparecer nuevas con el tiempo. Por eso es importante tratar la causa, detectada en el eco Doppler, y realizar controles periódicos.
¿Cómo se eliminan las arañitas vasculares?
Las arañitas y venitas finas se tratan con técnicas de estética venosa, como el láser transdérmico, la crioablación y la escleroterapia. Suelen requerir varias sesiones y se planifican según cada paciente.
¿Me puedo tratar las várices en verano?
Sí. Los tratamientos endovenosos pueden realizarse en cualquier época del año. En los tratamientos estéticos sobre la piel se recomienda cuidar la exposición al sol de la zona tratada, según la indicación médica.
¿Tener várices es solo un problema estético?
No siempre. Las várices son una manifestación de la insuficiencia venosa crónica, que puede progresar y causar hinchazón, manchas en la piel y, en etapas avanzadas, úlceras. Por eso conviene consultar con un flebólogo.

