¿Cómo afecta la anemia durante la menstruación?
Los efectos comienzan con un pequeño síndrome premenstrual, es decir, una variedad de reacciones relacionadas con el ciclo menstrual. La ansiedad, la melancolía o los dolores de cabeza entre ellos. En cuanto a números, las investigaciones plantean que un 85% de las mujeres sufren, como mínimo, un problema del síndrome premenstrual.
¿Qué relación guarda la anemia con la menstruación?, ¿Siempre ocurre?
Los casos en las que las mujeres experimenten un gran flujo menstrual pueden desencadenar en anemia. Sin embargo, cada mujer es diferente a otra y no siempre se genera este problema. El flujo menstrual está compuesto de sangre, y este de hierro. La anemia se genera en el momento en que el cuerpo pierde más hierro que el que absorbe el cuerpo. Esta falta de hierro puede provocar la anemia y que los músculos y órganos no reciban el oxígeno necesario.
¿Cómo evitar la anemia durante la menstruación?
La mejor manera para prevenir la anemia, durante la menstruación, es cuidar la alimentación. Existen bebidas y alimentos que reducen la absorción de hierro, por lo tanto hay que eliminarlos de la dieta. Por otro lado, es necesario aumentar la cantidad de ingesta de carne roja, pescado, yemas de huevo, nueces, granos enteros, frutos secos, espinacas, entre otros. Por último, completar esta dieta con suplementos de hierro puede favorecer a tratar la anemia, siempre supervisado de un especialista.
Algunas veces, la paciente no tolera los suplementos de hierro oral porque pueden producir intolerancia gástrica, ó no son suficientemente efectivos por algún problema de malabsorción intestinal, por lo que podría inyectarse el hierro por vía endovenosa.
Durante la menstruación el cuerpo pierde entre 30 y 80 ml de sangre, lo que equivale a 0.5 a 1.3 mg de hierro por día. Si ya tienes anemia por deficiencia de hierro, ese sangrado mensual puede empeorar la fatiga, los mareos y la falta de concentración. El objetivo nutricional es triple: reponer el hierro perdido, mejorar su absorción y evitar alimentos que la bloquean. Prioriza hierro hemo porque se absorbe 2 a 3 veces mejor que el vegetal. Lo encuentras en carne roja magra, hígado, pavo, pollo oscuro y sardinas. Incluye 90 a 120 g en comida y cena los días de sangrado. El hierro no hemo está en frijoles, lentejas, espinaca, quinoa y cereal fortificado. Para que se absorba mejor, acompáñalo siempre con vitamina C: agrega jitomate, pimiento, guayaba, naranja o limón al mismo plato. Cocinar en sartén de hierro también aumenta el aporte.
Evita durante las comidas principales los inhibidores de hierro. El café, té negro, vino tinto y chocolate contienen taninos que reducen la absorción hasta 60%. Tómalos 1 hora antes o 2 horas después de comer. El calcio compite con el hierro, por eso separa los lácteos y los suplementos de calcio de las comidas ricas en hierro. Si tomas suplemento de hierro indicado por tu médico, hazlo con el estómago vacío y un vaso de jugo de naranja, nunca con leche o antiácidos. Suma alimentos con folato y vitamina B12 como huevo, aguacate, espinaca y levadura nutricional porque ayudan a formar glóbulos rojos nuevos. Hidrátate bien y reparte las comidas cada 3 a 4 horas para evitar bajones de energía. Si los sangrados son muy abundantes y duran más de 7 días, consulta a tu ginecólogo además de ajustar la dieta, porque la causa debe tratarse.