¿Cómo afecta el estrés al cerebro?

¿Cómo afecta el estrés al cerebro?

Top Doctors
Escrito por: La redacción de Top Doctors
Editado por: TOP DOCTORS® el 11/06/2019

Cuando nos acercamos hacia el final del año, nos encontramos en una época en la que habitualmente hacemos balance del año que hemos vivido y analizamos si hemos cumplido con lo planificado y si llegamos o no a lo programado previamente. Por otra parte, es una fase del año en la que hay fiestas y encuentros con gente querida y no querida. Es época también en la que se hace análisis económico, habitualmente se valora si llegamos a fin de mes, ya que supone desembolso económico mayor que en otras épocas del año, y se valora también con más frecuencia la situación laboral. Todo esto determina que nos encontremos ante una época de mayor preocupación y esto puede generar estrés.

 

¿Qué es el estrés?

El estrés es una situación fisiológica que ocurre ante estímulos ambientales y corporales, entre ellos los psicológicos. Supone una situación de alerta que surge evolutivamente, primero ante situaciones de peligro, y que, a medida que se va desarrollando y aumentando el volumen cerebral (principalmente la corteza premotora), se incorporan también las situaciones de estrés ante estímulos psicológicos. Esto determina un desequilibrio corporal al que se intenta balancear mediante la homeostasis (capacidad para mantener una condición estable).

El estrés puede ser agudo o crónico. El estrés agudo se caracteriza por una secreción aumentada de adrenalina, noradrenalina y posteriormente de cortisol, que nos hace que aumente la tensión arterial, la frecuencia cardíaca, determinando un aumento del metabolismo, disminuyendo la respuesta inmune, aumentando la respuesta inflamatoria y la disponibilidad de glucosa y el equilibrio hormonal. Esto genera una “alerta cerebral”, debida fundamentalmente al aumento del cortisol y de la respuesta inflamatoria y, por ende, de los radicales libres, que tiene un efecto en el hipocampo y en las conexiones cerebrales.

La repuesta al estrés puede ser de dos tipos:

 

  • Asertiva: hay un equilibrio entre los procesos racionales (prefrontales) y emocionales, dependiendo estos últimos de la amígdala, estructura localizada en la parte anteromedial del lóbulo temporal y que influye fundamentalmente en la memoria. Este equilibrio nos determina nuestra respuesta a las decisiones a corto y largo plazo.
  • Emocional: con un aumento de la emoción patológica, en la que actuamos de forma más instintiva. Esto puede determinar que aumente la ansiedad y depresión y que, al predominar las respuestas emocionales sobre las racionales, aumentemos la impulsividad, angustia y disminuya de forma secundaria la atención y la memoria inmediata.

 

¿El estrés puede derivar en una enfermedad neurológica?

Como se ha comentado antes, el estrés agudo y crónico dependen de la liberación de cortisol. En su fase aguda, aumentan la frecuencia cardíaca, la capacidad pulmonar para tomar oxígeno y disminuyen la respuesta inmune; si es más crónico, juega un papel más importante la respuesta inflamatoria que influye en el estrés oxidativo sistémico.

El estrés depende del equilibrio entre las especies reactivas de oxígeno y de nitrógeno y la capacidad de neutralizarlos mediante antioxidantes, tanto endógenos como exógenos, que dependen de la dieta y también se pueden influir por el uso de fármacos.

A nivel cerebral, el estrés puede afectar según la morfología y el metabolismo del cerebro, que afecta a los neurotransmisores que intervienen en las sinapsis, modificando la plasticidad cerebral y la capacidad de regeneración de nuestro cerebro. Esto puede determinar que se produzca problemas como daño neuronal, disminución del volumen cerebral, alteraciones del flujo sanguíneo cerebral, que pueden determinar la generación o empeoramiento de las enfermedades neurológicas. Además supone una disminución de la liberación de endorfinas, un compuesto con actuación neuroendocrina que nos produce sensación de bienestar.

Así pues, se ha demostrado que el estrés puede influir en la aparición de enfermedades neurológicas, entre las que destacan:

 

  • Ataques de migraña o jaqueca
  • La cefalea tensional en sus vertientes episódica y crónica
  • Crisis epilépticas
  • Ictus
  • Enfermedades neurodegenerativas (Enfermedad de Alzheimer, Enfermedad de Parkinson y Esclerosis Lateral Amiotrófica)
  • Síndrome del Cuidador
  • Enfermedades de la esfera de la salud mental (ansiedad, depresión, angustia etc.)

 

¿Cómo se puede controlar el estrés?

Cabe tener en cuenta que el control del estrés puede depender de nosotros o ser ajeno. Por ejemplo, una persona con dificultades económicas, en exclusión social o un inmigrante, mejorará su nivel de estrés cuando mejoren sus condiciones sociales. En cuanto a lo que depende de nosotros, se recomienda tomar las siguientes medidas:

 

  • Dieta sana y equilibrada (como ejemplo la dieta mediterránea)
  • Ejercicio regular (hacer deporte ajustado a nuestras necesidades)
  • Descansar bien
  • Llevar una vida sana
  • Ser consciente de la situación y organizarse
  • Dedicarse tiempo a uno mismo
  • Realizar actividades artísticas
  • Realizar aquellas actividades que nos apetecen y en otras situaciones no podemos realizar
Neurología