Bypass coronario: cuándo es necesario y cómo ayuda a recuperar el flujo sanguíneo del corazón

Las enfermedades de las arterias coronarias continúan siendo una de las principales causas de muerte en el mundo. Estas arterias son responsables de llevar sangre rica en oxígeno al músculo cardíaco, permitiendo que el corazón funcione correctamente. Sin embargo, cuando se estrechan u obstruyen por la acumulación de placas de grasa y colesterol —un proceso llamado aterosclerosis— el flujo sanguíneo se reduce y pueden aparecer síntomas como dolor en el pecho (angina) o incluso un infarto.


En algunos pacientes, cuando la obstrucción de las arterias coronarias es extensa o compleja, el tratamiento más efectivo no es un procedimiento con catéter, sino una cirugía conocida como bypass coronario.

¿Qué es el bypass coronario?

La cirugía de bypass coronario, también llamada cirugía de revascularización coronaria, es un procedimiento quirúrgico que permite restaurar el flujo sanguíneo hacia el corazón cuando una o varias arterias coronarias están severamente obstruidas.


Durante la operación, el cirujano utiliza un vaso sanguíneo sano tomado de otra parte del cuerpo —generalmente de la pierna, el pecho o el brazo— para crear una nueva vía por donde pueda circular la sangre. Este nuevo camino “puentea” la zona bloqueada de la arteria, permitiendo que el flujo sanguíneo llegue nuevamente al músculo cardíaco.


Gracias a este procedimiento, el corazón vuelve a recibir el oxígeno necesario para funcionar correctamente.

¿Cuándo se recomienda esta cirugía?

El bypass coronario suele indicarse cuando:

  • Existen múltiples arterias coronarias obstruidas
  • La obstrucción es muy extensa o compleja
  • La angioplastia con stent no es suficiente o no es viable
  • Hay enfermedad coronaria en pacientes con diabetes
  • Se presentan síntomas persistentes como angina severa
  • Existe riesgo elevado de infarto


La decisión entre angioplastia o bypass se toma tras una evaluación integral del paciente, considerando factores como el número de arterias afectadas, la localización de las lesiones y el estado general de salud.

¿Cómo se realiza la cirugía?

La cirugía de bypass coronario se realiza generalmente bajo anestesia general y puede durar varias horas.


Durante el procedimiento:

  1. El cirujano accede al corazón a través del tórax.
  2. Se identifican las arterias coronarias obstruidas.
  3. Se toma un vaso sanguíneo sano del propio paciente.
  4. Ese vaso se conecta antes y después de la zona bloqueada, creando el puente o bypass que permitirá que la sangre fluya correctamente.


Dependiendo del caso, pueden realizarse uno, dos, tres o más bypass, lo que se conoce como bypass simple, doble, triple o cuádruple.

Beneficios del bypass coronario

La cirugía de bypass ha demostrado ser un tratamiento altamente efectivo para mejorar la circulación del corazón y reducir complicaciones cardiovasculares.


Entre sus principales beneficios se encuentran:

  • Disminución significativa del dolor en el pecho
  • Mejora de la capacidad para realizar actividad física
  • Reducción del riesgo de infarto
  • Mayor calidad de vida
  • Aumento de la supervivencia en pacientes con enfermedad coronaria avanzada


Aunque es una cirugía mayor, los avances en técnicas quirúrgicas y cuidados postoperatorios han permitido que hoy sea un procedimiento con altos índices de éxito.

Factores de riesgo en enfermedades coronarias

Los factores de riesgo de padecer enfermedades coronarias se dividen en dos categorías: modificables y no modificables.


Los factores de riesgo no modificables son la edad y el sexo, y son condiciones sobre las cuales no se puede actuar directamente.


Por otro lado, los factores de riesgo modificables son aquellos que pueden controlarse mediante cambios en el estilo de vida o tratamiento médico. Entre ellos se encuentran:

  • Hipertensión arterial
  • Niveles elevados de colesterol
  • Tabaquismo
  • Diabetes
  • Obesidad
  • Sedentarismo


Adoptar hábitos saludables es fundamental para prevenir la enfermedad coronaria. Esto incluye evitar el tabaco, realizar actividad física regularmente, mantener una dieta equilibrada rica en frutas y verduras y controlar el peso corporal.


En aquellos casos en los que los cambios en el estilo de vida no son suficientes, existen tratamientos farmacológicos eficaces —como antihipertensivos y estatinas— que ayudan a controlar estos factores de riesgo y a reducir la probabilidad de desarrollar complicaciones cardiovasculares.