Cirugía ortognática

Especialidad en Cirugía bucal y maxilofacial

La cirugía ortognática tiene como objetivo corregir la posición y/o tamaño del hueso maxilar y de la mandíbula. Es decir, se encarga de corregir las deformidades dento-cráneo-maxilofaciales para lograr el equilibrio perfecto entre todos los rasgos faciales del paciente.

Los tipos de cirugía correctora son:

  • de avance mandibular, cuando los dientes inferiores y el mentón se encuentran retrasados con respecto al resto de la cara
  • de cierre de la mordida abierta, cuando los dientes superiores e inferiores no contactan al cerrar la boca y dejan un espacio
  • de la asimetría mandibular, cuando el mentón y los dientes se desvían hacia un lado

Para saber qué tratamiento es más adecuado, se efectúa un estudio en tres dimensiones con rayos X. Las imágenes permiten saber qué zona debe ser operada y realizar una simulación del proceso.

 

¿Por qué se realiza?

El objetivo de este procedimiento es conseguir un buen encaje de estos dos huesos para mejorar la función de la mandíbula y la estética de la cara. Este tipo de cirugía está indicada para pacientes con una maloclusión dental que no puede ser tratada únicamente con la ortodoncia.

 

¿En qué consiste?

El tratamiento consiste en realizar, primero de todo, un examen clínico que permite tomar registros clínica como radiografías, fotografías, realizar mediciones faciales y modelos. Este examen mediante programas informáticos permite al especialista estudiar en profundidad los problemas que presenta el paciente y realizar un diagnóstico concreto. Después, se establece el tratamiento necesario para la corrección dental, esquelética y facial.

 

Preparación para la cirugía ortognática

Antes de la intervención, el individuo deberá llevar aparatos fijos durante un tiempo para que los dientes encajen cuando los maxilares se hayan colocado en su sitio con la intervención que debe ser realizada bajo anestesia general.

 

Cuidados tras la intervención

El paciente se puede reincorporar a la vida laboral a los 10-15 días de la intervención quirúrgica. Durante los primeros 30 o 40 días el paciente debe seguir una dieta blanda que debe iniciarse ya el mismo día de la intervención. El postoperatorio es indoloro aunque el paciente puede padecer una hinchazón facial que se normaliza a los 5 o 7 días. Los resultados son visibles a los 10 o 15 días de la intervención.

 

 

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