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Consecuencias de la Dermatitis Atópica

La dermatitis atópica (DA) es una dermatosis inflamatoria, crónica, recidivante y frecuente de la piel que acarrea una fuerte carga física y emocional.

 

Causas de la dermatitis atópica

La dermatitis atópica comienza en edades tempranas, sin embargo, el 10% de los casos se da en adultos, y su curso es heterogéneo.

 

Los signos de ésta son: Prurito intenso, sequedad en la piel y lesiones cutáneas que cursan con episodios agudos de exacerbación o brotes de lesiones activas, habitualmente desde la lactancia (inicio temprano), aunque puede empezar en la edad adulta (inicio tardío).

 

Las causas dependen de diferentes factores como lo son los:

-         Genéticos

-         Biológicos

-         Alérgicos y no alérgicos

-         Ambientales

-         Interacciones psicosomáticas

 

Por lo general la enfermedad tiende a ser más severa y persistente en los niños pequeños y los períodos de remisión se vuelven más frecuentes a medida que el individuo crece.

 

Se asocia a comorbilidades alérgicas tales como rinoconjuntivitis, asma y alergias alimentarias. Éstas pueden aparecer simultáneamente o en distintos momentos, siendo la dermatitis atópica el paso inicial de la llamada “marcha atópica”.

 

Consecuencias psicológicas de la DA

Las personas que padecen dermatitis atópica tienen menor calidad de vida, ya que tiene una gran carga psicológica, ya que se la considera un factor estresante crónico, que conlleva a una sustancial reducción en la calidad de vida del paciente y de sus familiares y/o cuidadores. La dermatosis también se encuentra relacionada con la ansiedad, estrés y depresión.

La visión de la piel con DA suele provocar problemas con consecuencias psicológicas trascendentales tales como: baja autoestima y la estigmatización.

 

La evolución crónica, el círculo vicioso entre prurito y rascado, la interrupción del sueño y el aislamiento social provocan gran inquietud en el niño y pueden influir en toda la familia, incluso existen pruebas que indican que el estrés familiar puede agravar la intensidad de los síntomas, así como el tratamiento eficaz de los niños con DA depende del modo en que los padres afronten la enfermedad. Existe una subestimación de las comorbilidades psiquiátricas, particularmente depresión y ansiedad, y una falta de conocimiento con respecto al intento de suicidio o suicido consumado dentro de los pacientes con DA.

Tratamiento

El tratamiento se basa en:

-         Evitar los factores desencadenantes y agravantes (irritantes, alérgenos y microorganismos)

-         Cuidar la piel y así compensar la disfunción de barrera de esta

-         Tomar tratamiento específico para disminuir la inflamación y las reagudizaciones

-         Aplicar medidas auxiliares y complementarias


Es fundamental brindar la información apropiada para el paciente, y sus padres, sobre el cuidado de la piel, la evolución de la enfermedad, los desencadenantes y sobre el fundamento del tratamiento. Asimismo, es importante contar con programas informativos interdisciplinarios en los que participan psicólogos, especialistas en nutrición y dermatólogos ya que mejoran la gravedad del eccema y la calidad de vida de los pacientes con DA.


La orientación psicodermatológica con el abordaje psicoterapéutico, la terapia conductual, el entrenamiento autógeno, las técnicas de relajación y el asesoramiento familiar pueden generar mejorías significativas en la actividad de la enfermedad.

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