Cómo influye el sueño en el aprendizaje de los niños

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Los seres humanos pasamos una tercera parte de nuestras vidas durmiendo y aunque tradicionalmente se le ha atribuido como principal función al sueño la de permitir que el cerebro “descanse” y “desconecte” después de la actividad realizada durante el día; actualmente se sabe que constituye un proceso de gran actividad mental y corporal, imprescindible para el aprendizaje.

De hecho, el sueño juega un papel de fundamental importancia en el desarrollo del niño; y tiene implicaciones tanto en el ajuste social, conductual y emocional, como en el rendimiento cognitivo en general.

 

Consolidamos la información mientras dormimos

Recientes investigaciones han demostrado que un sueño inadecuado en cantidad y/o calidad no sólo puede afectar al comportamiento y al estado de ánimo de quien lo padece, sino que también puede alterar sus funciones cognitivas (actuando en detrimento de las funciones atencionales, el estado de vigilancia y las funciones memorísticas).

Por tanto, para optimizar el proceso de enseñanza y aprendizaje, será imprescindible que el niño esté despierto y atento en el aula. Y para ello ha de poder dormir las horas recomendadas según su edad; no sólo para mostrarse activo, sino también para consolidar por la noche la información recibida durante el día.

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La cantidad y calidad del sueño afecta a la consolidación de los conocimientos, al comportamiento y al estado de ánimo de los niños
 

 

Pautas para mejorar el sueño en niños

Dado que mantener una adecuada higiene de sueño contribuye a un adecuado aprendizaje, a continuación esbozamos una serie de consejos que pueden ser de utilidad para favorecer la calidad del sueño de los niños y adolescentes.

  • Crear rutinas estables en torno a la hora de irse a dormir
  • Mantener los horarios de acostarse por la noche y de levantarse por la mañana, lo más estable y regular que sea posible
  • Evitar siestas muy prolongadas y/o que terminen más allá de las 17 horas
  • No convertir el sueño en un castigo
  • Favorecer la actividad física regular evitando que sea a última hora del día
  • La luz matinal que llega a los ojos por la mañana favorece un inicio de sueño más precoz por la noche
  • Una temperatura ambiental de entre 19 y 22ºC al igual que un ambiente silencioso favorece el sueño
  • El uso de nuevas tecnologías (tablets, ordenadores, videojuegos, móviles, etc.), debe finalizar al menos 2 horas antes del inicio de las rutinas de sueño
  • Es recomendable separar la hora de dormir de la última ingesta de alimentos al menos unos 30 minutos
  • Los especialistas en Neurología Infantil recomiendan evitar la ingesta de bebidas excitantes/estimulantes (colas, preparados comerciales vigorizantes, té, café, etc.) a partir del mediodía
 Redacción de Topdoctors

Por Redacción de Topdoctors
Neurología infantil


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